Recordando
Educación
Sonora Musical.
¿Por qué
recordar a Gerardo Hernán Matos Rodriguéz?
Es
necesario reencontrarse con estas historias que han quedado en el
tiempo y lo han marcado, un uruguayo que sin querer, logra una
trascendencia mundial que supera las barreras idiomáticas y
culturales e incluso, se perpetúa en el tiempo. ¿Qué importancia
tiene para los jóvenes? ¿Por qué lo tratamos? Estas preguntas son
las que los estudiantes y sus familias muchas veces se hacen, son las
actividades que molestan y son también las cosas que no nos pueden
no gustar, ahora es cierto también, que nuestros jóvenes necesitan
tener una biografía socio cultural, un acerbo que permita la
reafirmación de la identidad, del pensamiento crítico, la empatía,
la comprensión de lo diferente, el gusto estético, los valores y
generar con estas herramientas las condiciones necesarias para
convivir en un mundo que nos impone cambios que en muchas ocasiones,
atentan contra los valores e identidad de nuestros mayores. Es
entonces claro el por qué de enseñar nuestro legado cultural a
nuestros hijos. “Árbol sin raíces no aguanta parado ningún
temporal”. Larbanois Carrero.
Un hombre que delira de fiebre, una hermana que sabe
escribir música y una melodía que hay que hacer para representar a
los estudiantes universitarios, corría el año 1918 y la idea se
comenzaba a gestar...
“...Gerardo
Hernán Matos Rodríguez nace en Montevideo, República Oriental del
Uruguay, el 18 de marzo de 1897 y muere -también en Montevideo- el
25 de abril de 1948. Compositor de música y autor de La Cumparsita,
el tango más emblemático del mundo, es también autor de otras 75
composiciones más, algunas de ellas muy conocidas: Adiós Argentina,
Botija linda, Canto por no llorar, Cuando bronca el temporal, Che
papusa, oí, Dale celos, El rosal, Haceme caso a mí, La muchacha del
circo, Luces de Buenos Aires, Margarita punzó, Mocosita, Portate
bien que sos grande, Quejas, San Telmo, Son grupos, Te fuiste, ja, ja
y Yo soy la milonguera, entre otras.
Matos tiene solamente veinte años cuando compone su tango más famoso, y no sabe escribir música. Según la crónica familiar, es su hermana Ofelia quien, durante el verano de 1917, pasa al pentagrama la melodía que Gerardo “Becho” Matos Rodríguez silba mientras apoya sus dedos en un teclado de cartón, fabricado para suplir la falta de un piano de verdad.
Becho, en ese entonces estudiante de arquitectura, ejecuta por primera vez su tango recién parido ante sus compañeros de la Federación de los Estudiantes del Uruguay, en un piano propiedad de Walter Correa Luna, uno de sus amigos los bachilleres, a quienes estará dedicada la partitura de la primera edición. Poco después, el 19 de abril de ese mismo año, el maestro argentino Roberto Firpo lo estrena en el café La Giralda, de Montevideo, ubicado donde algunos años más tarde se levantará el Palacio Salvo....” (http://la-cumparsita.blogspot.com.uy).
Matos tiene solamente veinte años cuando compone su tango más famoso, y no sabe escribir música. Según la crónica familiar, es su hermana Ofelia quien, durante el verano de 1917, pasa al pentagrama la melodía que Gerardo “Becho” Matos Rodríguez silba mientras apoya sus dedos en un teclado de cartón, fabricado para suplir la falta de un piano de verdad.
Becho, en ese entonces estudiante de arquitectura, ejecuta por primera vez su tango recién parido ante sus compañeros de la Federación de los Estudiantes del Uruguay, en un piano propiedad de Walter Correa Luna, uno de sus amigos los bachilleres, a quienes estará dedicada la partitura de la primera edición. Poco después, el 19 de abril de ese mismo año, el maestro argentino Roberto Firpo lo estrena en el café La Giralda, de Montevideo, ubicado donde algunos años más tarde se levantará el Palacio Salvo....” (http://la-cumparsita.blogspot.com.uy).
“En
el camino de enseñar quienes fuimos, encontraremos lo que somos”.
Fabián
Ferreira Pintos Guldenstern. Liceo Santa Cruz.
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